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Se suele decir que la santificación del hombre consiste en
HACER LA VOLUNTAD DE DIOS
que la voluntad de Dios es una especie de principio formal de la santidad,
se decía en lenguaje escolástico.Y que, por ello, el grado de santidad
de una persona se mide por el grado de conformidad a la voluntad de Dios.
Esto es certísimo. Pero ¡qué difícil es para nosotros conocer la voluntad de Dios
y qué fácil es confundir nuestra voluntad con la de Dios y salir todo
el tiempo "con la suya"! .Pero Dios ha salido a nuestro encuentro ha manifestado
de una vez para siempre toda su voluntad en Jesús.
Se puede decir que Él ha impreso ante nuestros ojos todo lo que tenemos
que hacer : es imitarlo.La imitación de Cristo es ahora la regla fundamental
y la vía para hacerse santos.
a momento.El trabajo es una maravillosa oportunidad para glorificar al Señor
si lo convertimos en oración, si lo ofrecemos a Dios, si lo hacemos en
Su Santo Nombre, si lo hacemos con El.Incluyamos a Jesús siempre
en nuestras vidas,en nuestro trabajo,en toda cosa que hagamos,
El estará con nosotros en Espíritu bendiciéndonos por haberle pedido
que sea nuestro compañero [Mateo 28:20].
Cuando trabajamos nos estamos sirviendo los unos a los otros,
y si mezclamos nuestro trabajo con Amor, entonces lo mezclaremos con Dios
por que El es Amor y así se santificará. Tenemos que aceptar con seguridad
que recibiremos nuestro salario al final del día
porque cuando trabajamos para Dios
trabajaremos para el mejor patrón del universo
[Mateo 10:42].
LA SANTIDAD ES IMPARTIDA
POR EL ESPIRITU SANTO
Solamente por medio de la ayuda divina
puede el hombre llegar a ser santo.
La santificación comienza cuando uno oye el evangelio
y continúa mediante la fe, el arrepentimiento, y el bautismo
en agua en el nombre de Jesús;
pero se realiza principalmente por medio del Espíritu Santo
que nos llena y mora en nosotros (I Pedro 1:2).
En esta edad, las leyes de Dios no son escritas en tablas de piedra.
Sin embargo, esto no significa que Dios no tiene ningunas leyes;
porque El tenía leyes aún en el Huerto del Edén.
Lo que sí significa es que hoy Dios escoge escribir Sus leyes
en nuestros corazones mediante la fe por el Espíritu Santo
(Jeremías 31:33, Hebreos 10:15-17). Por lo tanto, todas
las personas que están llenas del Espíritu Santo y que permiten
que el Espíritu les guíe tienen las leyes de Dios
escritas en sus corazones.
Esto significa que podemos ser guiados por una conciencia,
y por las impresiones y convicciones del Espíritu Santo.
Tenemos una base fundamental de la santidad morando en nosotros.
La santidad es la obra del Espíritu Santo
cuando Él toma la obra terminada de Jesucristo y lo aplica a nuestras vidas.
Esto e un trabajo progresivo que comenzó cuando hemos nacido de nuevo
y somos hechos nuevas criaturas en Cristo (2Corintios ,5:17).
LA SANTIDAD
ES MANTENIDA POR EL AMOR
QUE UNO LE TIENE A DIOS
Por esta razón las Escrituras enseñan,
“No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo”
(I Juan 2:15).
Podemos vivir una vida santa solamente por medio de amar a Dios,
y no al mundo, que está bajo el dominio de Satanás.
La ley o el temor puede obligarnos a evitar el pecado
hasta cierto punto, pero solamente el amor creará un deseo
en nosotros de evitar todo lo que no es como Dios y todo
lo que no es propicio a Su presencia en nuestras vidas.
Cuando alguien realmente ama a otra persona, trata de agradarle
a aquella persona sin considerar su propia convenienci
y preferencia personal. Asimismo, cuando amamos a Dios,
nuestro Padre y Salvador, queremos obedecer a Su Palabra.
Cuando leemos Sus cartas a nosotros, queremos vivir según ellas porque
Le amamos. Su Espíritu en nosotros nos ayuda a ser obedientes.El nos ayuda
a ser alegres en nuestra obediencia, aunque la carne no quiere ser obediente.
Como Jesús dijo,
“El que me ama, mi palabra guardará”
(Juan 14:23. Véase también Juan 14:15, I Juan 2:3). Por otra parte,
“Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él” (I Juan 2:15).
ALGUNOS PRINCIPIOS BASICOS DE
LA SANTIDAD
La Biblia nos enseña los elementos esenciales de la verdadera santidad.
“No os conforméis a este siglo”
(Romanos 12:2).
“Absteneos de toda especie de mal”
(I Tesalonicenses 5:22).
“Todo aquel que lucha, de todo se abstiene”
(I Corintios 9:25).
Estas tres escrituras describen la esencia de la santidad práctica.
El propósito fundamental de cualquier norma específica de la santidad
es ayudarnos a vivir por aquellos principios básicos.
En primer lugar, no debemos actuar como el mundo pecaminoso
ni tener la apariencia de ello. Aún debemos evitar aquellas cosas que tienen
una sugerencia de o una semejanza a la maldad.
La pregunta no debería ser, “¿Hasta qué punto podemos tener
la aparencia del mundo y siempre estar bien?” o
“¿Qué es lo menos que podemos hacer y siempre agradar a Dios?”
Más bien, deberíamos preguntarnos :
“¿Qué podemos hacer para acercarnos lo más posible a Dios?
¿Cómo podemos vivir para que no haya ninguna duda
que estamos identificados con Jesucristo?”
Además, debemos ser templados en todas las cosas. Esto significa
que deberíamos ejercer siempre una restricción sobre nosotros mismos
y el dominio propio. Nuestra carne siempre debe estar sujeta al Espíritu.
La templanza también significa que todo debe hacerse con moderación y no
a extremos o con exceso. No debemos ir a un extremo de tolerancia,
compromiso, y mundanalidad,ni al otro extremo de justicia propia,
hipocresía, y ostentación.
Los principios de no conformidad al mundo y la templanza
en todas las cosas son las claves para comprender
cada área de la santidad .
VIDA SANTA
La santidad es un mandamiento que debe ser obedecido
a diario en la vida de cada cristiano.
“Sed santos, porque yo soy santo”
(I Pedro 1: 16).
Puesto que Dios ha mandado que seamos santos, sabemos que El
nos dará la capacidad de hacerlo; porque El no requerirá algo
que no seríamos capaces de cumplir. El Espíritu Santo nos da la santidad
y la justicia. “Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido
santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús,
y por el Espíritu de nuestro Dios” (I Corintios 6:11).
Debemos seguir viviendo una vida santa a fin de permanecer sin mancha
ni arruga (Efesios 5:27). Si conseguimos una arruga o una mancha, debe ser limpiada inmediatamente por la sangre de Jesús mediante nuestro arrepentimiento (I Juan 2:1).
El Espíritu Santo nos da la capacidad de vivir una vida santa. Por lo tanto,
es nuestra responsabilidad permitir que el Espíritu Santo reine en nuestras vidas, y que guarde la naturaleza vieja muerta al pecado y al mundo. ¡Somos justificados (hecho justos en los ojos de Dios)!
¡Podemos vivir una vida santa! Sigamos adelante hacia la perfección. No debemos meramente recibir la experiencia del nuevo nacimiento y descansar
sobre aquel fundamento básico, sino debemos crecer y edificarnos. Debemos estar llenos completamente del Espíritu y estar limpios de cada mancha.
¡Avancémos a la perfección!
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